Ha llegado el momento decisivo para Nazlı. Un comité designado por el ministerio llega al hospital para investigar la muerte de un paciente al que intubó erróneamente durante un turno de noche de urgencias. Los intentos de Adil por proteger a Nazlı resultan rápidamente inútiles. Todos en el hospital, desde el conductor de la ambulancia hasta el médico jefe, están bajo escrutinio. La única defensa que puede salvar a Nazlı reside en Ferman. Pero esto significa poner en peligro a Beliz y al hospital, cuyas finanzas apenas están mejorando. Ferman duda en tomar una decisión. Nazlı comparece nerviosa ante el comité. Pero al final, una persona inesperada le dará esperanza.



























