JFK envía un comité científico a Cabo Cañaveral para evaluar la validez del programa espacial. Glenn, ardiendo por los resultados de la votación entre pares, redacta cartas a los políticos quejándose de que Shepard no es moralmente apto para ser el primer hombre en el espacio. Pero las cuestiones de juegos de poder internos y un presidente escéptico pronto se ven eclipsadas por las noticias de Rusia que podrían ser el clavo en el ataúd del Proyecto Mercurio.







