Cuando Jill no tiene más remedio que ponerle un collar de descargas a Jefe, este asume que los «zaps» deben ser mensajes directos de Dios y se dedica a difundir el evangelio. Por su parte, Mordiscos intenta hacerse amigo de Tabitha metiéndola en un “pacto siniestro”, y Max consigue un papel que estaba destinado para su nuevo dueño, David Spade.


















