Cuando Zim formula un plan para vengarse de sus compañeros de clase, y especialmente de Dib, consigue que todos participen en una excursión. Dib, sin embargo, se da cuenta de que el conductor del autobús no es real, pero debido a sus constantes teorías, los demás alumnos hacen caso omiso de sus advertencias. Zim decide regodearse en su magnífico plan e informa a Dib de todos los detalles en la confianza de que Dib no puede hacer nada para detenerle, aunque Dib se niega a rendirse y hace todo lo posible por salvar a sus compañeros y a sí mismo; a pesar de que no sabe por qué los planes de Zim implican una habitación con un alce.



































