Cuando un día empieza a llover, Zim se preocupa porque nunca antes había experimentado la lluvia. Dib se da cuenta de su miedo y convence a Zim para que se meta en la lluvia, sólo para descubrir que la raza Irken tiene una debilidad innata al agua, que provoca una sensación de quemazón al impactar. Dib decide explotar este nuevo hecho para crear el arma definitiva que detenga a Zim de una vez por todas, pero el propio Zim intenta encontrar una forma de protegerse de esta nueva debilidad, lo que desemboca en un enfrentamiento que ninguno de los dos esperaba.



































