Cuando Dib vuelve a darse cuenta de que Zim no come, le lanza un trozo de mortadela para burlarse de él, y la mortadela se funde con la piel de Zim, causándole un inmenso dolor. Zim jura vengarse y durante el siguiente día de clase, Dib se sienta en una tachuela, lo que provoca que Zim empiece a reír histéricamente. Dib cree que Zim sólo está siendo patético, pero cuando Dib empieza a transformarse en un trozo de mortadela viviente, se da cuenta de que el plan de Zim era mejor de lo que había pensado y debe formular un método para curarse antes de que sea demasiado tarde.



































